La copistería



Tuve por motivos laborales que imprimir unos cuadros bastante grandes. Le di al buen señor que lo regenta un USB con las imágenes a imprimir y las medidas.

Debía imprimir:
43.3 X 73.2 CM 

Aquel buen señor de pelo cano iba de un lado para otro sin darme demasiada confianza. Cuando me imprime los cuadros estaba como loco con una cinta métrica que por cierto no me dejó coger para medir yo misma los cuadros (error, debí haberme llevado yo una cinta métrica y no haberme esperado profesionalidad en los demás).

Cuando llegué al trabajo y mido los cuadros me encuentro con la sorpresa de que las medidas son:

40 X 75.5 CM               y             42.5 X 67 CM


Tuve que volver una tercera vez a la tienda (primera de presupuesto, segunda de impresión) para decirle al buen señor que si me las podía volver  a hacer porque me las había hecho mal, y le pregunto si debo volver a pagarlas (sí, tengo civismo, cosas que otros no saben ni lo que es) y el buen señor me dice que sí, que tengo que pagarlas, y le digo que me las ha impreso con las medidas mal, que yo le di las medidas. Pero como no soy de discutir enrrollé mis cuadros, le dí las gracias y salí.

PERDÍ MI DINERO y debo buscar ahora alguna buena copistería donde hacer a partir de ahora mis cuadros, que por cierto hago muchos.





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4 comentarios:

  1. Bueno, al final fui hoy de nuevo a la tienda para poner una hoja de reclamación, vaya por delante que este tipo de situaciones para mi son super estresantes, y si no fuera porque es cosa del trabajo probablemente habría pasado del tema y no habría vuelto más a ese lugar. Cuando entro tímidamente al loca, doy las buenas tardes, sonrío y les pido si por favor me pueden dar el libro de reclamaciones a lo que el señor canoso me dice que si y muy ofuscado me espeta que " no le tiene miedo a nada", yo le digo que no tiene que tenerlo que es solo un desacuerdo entre nosotros y que yo no estoy conforme con el trabajo que me hizo. El señor empieza a tratar de convencerme de que he sido yo la que le he pedido las medidas extrañas y que él ha hecho el trabajo bien, le dije que no íbamos a coincidir en la opinión porque era obvio que no podríamos llegar a un acuerdo, de hecho ese es el motivo por el que quería hacer la reclamación, para que un tercero OBJETIVO valore quien se equivoca. Mi fallo fue NO MEDIR los cuadros cuando me los dio, pero cuando uno acude a un profesional espera que cumplan lo que pide, máxime cuando fui hasta irritante en lo insistente que fui con que se respetaran las medidas. De testigo el chico moreno de la tienda. Cuando me dan la hoja de reclamaciones no me la dan siquiera en el libro de reclamaciones sino una hoja suelta que tiene fecha de mil novecientos (estamos a 2013)y no me dio ni un bolígrafo, suerte que suelo llevar en el bolso. Traté de ser amable aunque el señor estaba muy "contestón", en todo momento me dijo que era yo la que le había pedido esas medidas y que él me había informado de todo, me habló con bastante retintín, yo hubiera preferido que me hubiera impreso las imágenes de nuevo de forma gratuita y encargarle el tercer cuadro que tenía pendiente de imprimir, e incluso a partir de entonces imprimir los cuadros de mi tienda ahi, pero parece que el sr tenía un mal día y no quería negociar nada, yo de todos modos me lo imaginaba por eso no quise entrar en demasiado debate. Cuando me marchaba me despedí un poco pidiendo perdón por el mal rato pero que no estaba conforme con el trabajo a lo que me contestó "y más yo de perder un cliente y encima no teniendo el cliente la razón", le di las gracias de nuevo y me marché. Fue un poco maleducado la verdad.

    Según su teoría, yo le dije que imprimiera las fotos como venían en el archivo, pero eso se cae por su propio peso porque entonces ¿por que llevaba un WORD con las medidas, porque insisti tantisimo en las medidas, porque se escribio incluso las medidas en un papel?

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  2. Vaya mal rato para ti, qué putada... yo la verdad es que soy un poco como tú en eso de que no me gusta discutir ni quejarme demasiado, pero es que joer, con gente así al final es difícil, porque son muy maleducados. Ni al final entró en razón el hombre, madre mía. :(

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  3. Esa hoja de reclamaciones no vale... Tiene que ser una perteneciente a un libro, que esté numerada y que tenga tres copias: una para ti, otra para el establecimiento y otra para la Oficina del Consumidor. Ese libro es el que revisan cuando van a hacer inspecciones y, lógicamente, no puede faltar ninguna.

    Intenta hacer este tipo de publicidad negativa todo lo que puedas, es lo peor que le puede pasar a un negocio mal regentado.

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  4. Hay que ver como está la gente, me quedo asombrada. Por mi parte yo también he tenido algún que otro problema con una óptima que no me dieron las lentillas con mi graduación, me dí cuenta en mi casa y cuando volví me soltaron una estupidez como que yo las había cambiado por otra, o yo qué sé. Muy bien con lo de la hoja de reclamaciones, a ver si se le bajan los humos a algunos.

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